La Guarida del Zorro

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domingo, 26 de febrero de 2012

Dream Theater + Periphery en Sant Jordi Club, Barcelona, 24/2/2012

Lo sé, lo sé, hacía ya tiempo que no iba a ningún concierto... pese a que tengo que subir todavía la crónica de Pain of Salvation de este martes, de momento os dejo con la de Dream Theater de este viernes. En colaboración con The Shaman's Blog, la hemos publicado en su web.

Lee la crónica completa

viernes, 25 de noviembre de 2011

Opeth + Pain of Salvation en Sala Apolo, Barcelona, 22/11/2011

Ocasión única para los amantes del prog era esta noche singular. No sólo porque podíamos ver juntas a dos de las mejores bandas del metal progresivo de los 90 hasta hoy, sino que también se nos presentaba la ocasión de ver a Opeth en su primera gira sin temas de death metal desde 2004, cuando giraron con su "Damnation".
No me voy a poner a comentar el giro que han vuelto a dar en su último disco "Heritage", ya lo haré en otro momento, pero tan sólo decir que me parece genial que de vez en cuando decidan dar giros a su originalidad y crear cosas distintas como este magnífico disco que mezcla el prog más añejo con el heavy metal, el folk oscuro y las típicas características de la banda pero sin growls... una apuesta atrevida que les ha hecho perder fans por un lado y ganarlos por otro. Lo importante es que ellos estén contentos con lo que hacen y que no se estanquen.

La noche se presentaba algo incierta debido a los incidentes que había habido en el resto de fechas españolas. Pain of Salvation tocando sólo 25 minutos en Bilbao, cierta sala madrileña que vendió hasta un 30% más de las entradas permitidas causando un agobio impresionante en su interior con más de 3 desmayos, quejas por parte de los fans de Pain of Salvation en Madrid porque cuando entraron los últimos de la cola la banda ya estaba tocando la última canción...
Pero nada de eso pasó en Barcelona. Incluso se abrieron las puertas media hora antes de lo previsto por el increíble gentío que aguardaba en la puerta, dándome tiempo a llegar cómodamente a primerísima fila y bastante centrado, mientras a mis oídos llegaba la noticia de que Pain of Salvation tocarían unos cuantos minutos más que en el resto de la gira. Felicidad.


Abrieron con una intro popular sueca, para dar paso a la melodía de "Road Salt Theme" y "Softly She Cries", primer tema de su último disco "Road Salt Two", la segunda parte de los dos discos de prog-rock setentero de la banda. Si algo me sorprendió de los temas de este maravilloso disco (¿acaso tienen alguno malo?) fue la brutalidad y energía con la que sonaban en directo, nada que ver con el estudio. Y es que ya había oído varias veces que esta es una de esas bandas que suena mil veces mejor en directo que en estudio, pero era la primera vez que lo comprobaba yo mismo. Estas bandas son las que realmente valen la pena.
El foco central del concierto estaba en Johan Hallgren, que se mostró tan carismático y cariñoso con el público como siempre y Frederik Hermansson, los dos miembros originales de la banda que la abandonarán tras esta gira. Tan sólo tocaron 45 minutos, pero me alegra saber que vuelven en febrero tocando más de dos horas de repertorio. Espero poder ir.


El set se centró, debido al escaso tiempo en escena, en sus dos últimos discos, pero dejando hueco para un clasicazo de su "The Perfect Element Part I" como es la balada "Ashes", y un momento cumbre inolvidable como era la interpretación de "Diffidentia", de uno de sus mejores discos. Inaudita ocasión, no la habían tocado hasta entonces en la gira con Opeth y eligieron Barcelona para estrenarla, y supongo que les encantó la reacción del público a ese mítico "I will never submit to all the things you said, God!", ya que la han dejado fija en el set en los conciertos posteriores. Bien por los afortunados que la escuchen.
Lo único que eché de menos fue, como siempre, el volumen del maldito micro. La voz de Daniel es demasiado buena como para taparla así como así, pues con ese increíble chorro de potencia se le oía decentemente en primera fila, pero era evidente que aún así el micro estaba demasiado bajo, el de Johan también.





No tuvimos que esperar mucho para que se apagaran las luces y comenzara a sonar la intro de esta gira de Opeth, el "Through Pain to Heaven" de los añejos Popol Vuh, antes de hacer estallar la sala con la demoledora "The Devil's Orchard". Que no sea death metal no significa que no pueda tener potencia.
Precisamente de su nuevo disco pudimos escuchar hasta 5 temas (pese a esto eché de menos algunos temazos del nuevo disco como "The Lines in my Hand", "Famine" o "Marrow of the Earth"), destacando el sentido tributo a Ronnie James Dio con "Slither" y la jazz-proggera-ida-de-olla "Nepenthe", que para mí comenzó siendo el peor tema del disco y poco a poco se va convirtiendo en mi favorito. Esos cambios inesperados, ese groove de teclado y batería contrastando con el resto de la canción... una verdadera joya.


En la primera parte del set también hubo lugar para clásicos que todos queríamos oír, como la mítica "Face of Melinda", del que probablemente sea su mejor disco, "Still Life" del 1999, o hablando de temas más recientes el estupendo single del ante-penúltimo disco de la banda "Porcelain Heart", en la mitad de la cual el señor Martin "Axe" Axenrot nos deleitó con un solo de batería de la más alta calidad, demostrando que no es un batería más del montón, y no sólo eso, sino que además de tocar metal extremo, domina muchos más estilos y que bajo su apariencia metalera hay un músico muy curtido en distintos tipos de música y con gran variedad y selecto gusto tras las baquetas.


Después de esto nos deleitaron con un pequeño set en acústico con guitarras clásicas y sentados en sillas, ya que como dijo Mikael, "somos unos cabrones muy vagos", haciendo gala de su ya típico humor en los conciertos, amenizando el ambiente. Por cierto, un servidor se quedó impresionado de lo delgado que está Akerfeldt hoy en día. Me saltó a la vista nada más subir al escenario, pero más tarde se confirmó la sospecha leyendo por ahí que había perdido hasta 20 kg desde su última visita a la capital catalana. No deja de ser anecdótico claro.
De los temas en acústico que cayeron destacar la orgásmica "The Throat of Winter" (mejor momento del concierto para mí sin duda alguna) con su toque flamenco, que vino al pelo con el apodo que él mismo nos sugirió (Miguelito) y la vieja "Credence", perteneciente a uno de sus primeros discos, concretamente el tercero.


Continuaron con el tercer set, volviendo a las guitarras eléctricas para dar caña con una "A Fair Judgement" sonó de lo más aplastante de la noche, reduciendo el tempo del riff del final a una lentitud insospechada. Hasta parecía funeral doom. Para acabar el set principal, "Hex Omega" hizo de cerrojo impecablemente, mientras que para el bis se guardaron uno de los mejores temas del nuevo disco, "Folklore", cuyo final fue sencillamente legendario. Es una gran canción para cerrar el concierto.
Como valoración global decir que me encantó poder asistir a una de esas situaciones especiales como es una gira sin growls por parte de Mikael y así poder disfrutar de hora y tres cuartos de temas con voces limpias que cuesta oír en las giras habituales (no es que no los toquen, pero a lo mejor tocan uno o dos por concierto). Lo interpreto como un regalo hacia los fans, y un regalo también para Mikael, que estaba recibiendo críticas por no tocar temas de death metal en este tour en cada fecha, y nos agradeció nuestro comportamiento al final de la noche, ya que decía que habíamos sido el público más respetuoso en lo que llevaban con este espectáculo en la carretera.




viernes, 18 de noviembre de 2011

The Eyes + Crisix en Sala Apolo 2, Barcelona, 17/11/2011

El que diga hoy en día que la nueva generación de bandas de metal está de capa caída desde luego no ha escuchado a estas 2 bandas nacionales. Ambas van por el buen camino, después de un prometedor arranque, ficharon por la filial española de Roadrunner Records (Kaiowas Records, donde también encontramos a otras bandas como Vita Imana, Hamlet o '77), que junto a Monster Energy Drink les han patrocinado esta gira conjunta por toda España compartiendo cartel. Una propuesta más que suculenta para cualquier amante de los sonidos metálicos, y más si se presenta una mezcla de géneros tan deliciosa como una banda de thrash extremo y otra de death metal melódico en una misma noche.

Quizá el único problema de la noche, como me comentaba Marc (bajista de Crisix) antes de comenzar el concierto, era que se trataba de un jueves, ya que no todo el mundo se puede permitir ir de concierto entre semana. Pese a esto, todo lo demás lo tenían a favor: dos bandas locales, muy admiradas por los catalanes y todo por un precio más que asequible (10€ la entrada anticipada) teniendo en cuenta la exquisita calidad del evento. Es evidente que si hubiese sido un sábado o un viernes muchísima gente más habría acudido al concierto, pero es realmente fascinante cómo los devotos fans de ambas bandas llenaron la Apolo 2 en plena jornada laboral. Todo un mérito, ya que no sólo había barcelonenses, sino gente de toda Cataluña viniendo desde ciudades tales como Girona, Lleida, Igualada, Terrassa, Òdena, Piera, Argentona y muchas más.

Después de entrar a la sala y saquear el puesto de merchandising llevándome dos camisetas, un parche y dos chapas, me dispuse a disfrutar del primer plato antes de lo que todos estábamos esperando. Los teloneros para un evento tan marcado no podían defraudar, y cierto es que Bustin' Out cumplieron las exigencias, sin llegar al nivel técnico de los cabezas de cartel, pero repartiendo caña como Dio manda. Buen sonido, más orientado a un heavy más relajado que el que escucharíamos el resto de la noche, pero potente de todas formas. Quizá no acabaron de conectar con el público, primero porque mientras ellos tocaban la sala aún estaba en proceso de llenarse, y segundo porque pocos allí conocían sus temas. No obstante disfruté bastante con ellos, y me dedicaré a escucharlos algo más detenidamente. Publicaron su primera grabación, "Shining Blood" el año pasado, y realmente vale la pena echarles un vistazo, porque suenan bastante bien.


Al ser una gira conjunta compartiendo cartel, tanto The Eyes como Crisix tenían el mismo tiempo sobre escenario, pero los thrashers fueron los primeros en subir al escenario, supongo que por la trayectoria discográfica, ya que ellos sólo tienen un disco en el mercado mientras que The Eyes ya han lanzado 3.
La gente se apelotonaba en la sala mientras sonaba su intro "A.S.F.H." dedicada a todos los que componemos su extensa base de fans (Alocoholic Supporters From Hell), para que justo después el clímax de la intro estallase en mil pedazos con el afilado riff de "Ultra Thrash". Difícil de superar.
El público enloquecía, los mosh pits, los circle pits y los espontáneos saltando desde el escenario se sucedían encadenándose uno con otro sucesivamente en una orgía de energía, metal y hostias como panes. Se respiraba ultra thrash en el ambiente. Y sudor, mucho sudor.


El único problema en todo el concierto fue que el micro de Juli debía estar mucho más alto, el resto estuvo realmente genial. Se notaba que el público era devoto de la banda, y ellos lo sabían. La acción tanto en escenario como en pista era incesante, con trallazos del calibre de "Holy Punishment" o la furiosa "Dead By the Fistful of Violence", que los asistentes se conocían al dedillo y en la que incluyeron un cachondo fragmento del "I Wanna Rock" de Twisted Sister. Tras 5 temas de su primer, único y aplastante disco "The Menace", procedieron a su habitual cambio de instrumentos (Juli pasó al bajo, Marc y Javi a la guitarra, Requena a la batería y Busi a las voces) e interpretaron una pequeña medley del "Hit the Lights" de Metallica y el "Antisocial" de Trust, concretamente la versión de Anthrax.


Sin tiempo para descansar, la hora de repertorio de la banda iba a ser exprimida al máximo y así llegó esa fantástica "Brutal Gadget" donde hasta incluso el fotógrafo Leandro se subió al escenario disfrazado del mítico Cuban Pete de la película La Máscara, lanzándose al público y haciendo crowd surfing repetidas veces. Sólo podía pasar en un concierto de Crisix.
Siguieron con la magistral "The Last Monkey", en el final de la cual Juli fue arrestado como de costumbre por los hombres de negro y ejecutado en la silla eléctrica, para luego cantar volviendo de la muerte la traca final con "Electric Possession". Simplemente sublime.





Tocaba echar una meadilla para volver al ruedo, esta vez para presenciar el aplastante show de unos The Eyes que avanzan a pasos de gigante porque cada día suenan mejor. Manteniéndose en su apuesta por una combinación de Death metal melódico y Groove metal al más puro estilo de bandas como Lamb of God, y probablemente con poco que envidiarles. Su último disco "Hold Your Axes, Rip their Guns" es la más clara prueba de que la banda catalana puede con todo y que su asalto al panorama internacional parece ser inminente. 
Después de unos cuantos minutos de espera con ellos sobre el escenario (no funcionaba algo o faltaba algo, la verdad es que no me enteré, pero por motivos técnicos tardaron un poco en comenzar), y cuando definitivamente estuvieron listos comenzaron con una arrolladora "Redemption" con wall of death inicial. Menuda forma de comenzar.


El asalto fue continuo e insaciable, una bestialidad tras otra, un temazo tras otro. Llegaba el momento de volver a su segundo disco "Insignis" con la ya mítica "Grey Light", para luego continuar con uno de los temas más destacados del nuevo disco, "Jail Invaders". El espectáculo de la banda en directo es realmente impagable, son una auténtica apisonadora en concierto, de aquí a allá, saltando de un lado al otro y derrochando energía hasta por las pestañas. Lo único que eché en falta fue que subieran el volumen de las voces limpias de Wero, pero el resto sonó implacablemente brutal, sobretodo la batería de Guillem.


El mejor momento del concierto para mí llegó con "Marea Negra", el que a mi parecer es el mejor tema indiscutible del nuevo disco de la banda, y tema que el carismático líder Jordi (que en todo momento se dirigió al público en catalán, un gran detalle, y se mostró infinitamente agradecido al increíble público que allí se presentó) disfrutó pasando el micro por un par de fans para que cantasen el estribillo (uno de ellos un servidor), aunque también quedará para posteridad el wall of death donde nos regalaron espadas y hachas de cartón a cada bando para que nos batiéramos en duelo. Siguieron con otro tema de su segundo disco (del primero no cayó ninguna) como es "The Sight of Weakness", y para el final se dejaron los singles más conocidos del grupo. "Wake Up Steel", "Die to Rise" y "Crucified Lie" fueron la explosión final a un show construido con pura energía y adrenalina. Un ejemplo a seguir.




Sin duda alguna, este Kaiowas Tour 2011 es una de las atracciones principales de esta recta final de año, y os aviso, si tenéis la oportunidad de ir a alguna de las fechas que quedan, no lo dudéis ni un momento. ¡Yo ya me muero por repetir!

lunes, 3 de octubre de 2011

Eric Sardinas & Johnny Mcuerdo en Faktoria d'arts La Rasa, Terrassa, 29/9/2011

Realmente no puedo decir que haya ido a muchos conciertos este año. La verdad es que, y más en tiempos de crisis (o de Crisix), si te dejas una buena pasta en un festival como el High Voltage londinense es normal que no se te quede el bolsillo para desparramar mucho. Así que como ya sabéis a los únicos conciertos (aparte del festival) que he ido de momento en 2011 han sido Helloween + Stratovarius y Johnny Winter.

Como buen egarense ante semejante cartel, mi deber era presentarme en la ya mítica Faktoria d'Arts (probablemente la mejor sala de Terrassa) para presenciar una buena sesión de blues rock del bueno.
Pero antes de comenzar con la trama, presentemos a los personajes principales para quien no los conozca. Eric Sardinas es un guitarrista de Florida que fue reconocido mundialmente por las alabanzas que le proporcionaba el maestro Steve Vai. Caracterizado principalmente por su uso del dobro y su peculiar estilo de blues/rock, tiene editados 5 discos de estudio, y esta vez venía presentando su último "Sticks & Stones". Personalmente me parece que desde que se alió con la Big Motor como banda la calidad de sus temas propios ha bajado un poco pero en contrapartida ha aumentado su calidad en directo. Cuestión de gustos, para mí sus mejores discos son "Treat me Right" (1999) y "Devil's Train" (2001).

Por el otro lado teníamos al guitarrista local José de la Rosa, cuyo nombre artístico es Johnny Mcuerdo. Ídolo en mi ciudad, poco conocido fuera de esta, es un guitarrista fuertemente influenciado por Stevie Ray Vaughan esencialmente (hasta en estética). Venía con Miki Santamaría, un joven bajista de alta calidad y Xavi Tomàs, un baterista de sesión. 

Ahora sí, vamos a lo que sucedió en la noche de los hechos. El primero en subir al escenario, obviamente, fue Johnny, que se encargó de dejar pasmado al público durante 1 hora de repertorio. Este genial guitarrista local tiene temas propios, pero esta vez decidió impactar al público con grandes éxitos de mitos del blues rock. Así lo demostraron sus interpretaciones en directo de clásicos de Stevie Ray Vaughan como la endiablada Scuttle Buttin' o la profunda Texas Flood. No se olvidó tampoco de un poco de rock n' roll con Honey Bee, así como también cayeron varios temas del maestro Jimi Hendrix, entre ellos Little Wing y una medley que contenía fragmentos de Voodoo Child, Purple Haze y Third Stone From the Sun.
Grandes interpretaciones de aún más grandes temas, banda sólida y genial puesta en escena con el virtuosismo guitarrero como papel principal. ¿Qué más puedes pedir?



Era el turno de Eric Sardinas, que venía, como ya nos tiene acostumbrados, flanqueado por la incombustible Big Motor. Presentaban su nuevo trabajo de estudio, "Sticks & Stones", y el concierto era parte de una gigantesca gira por Europa. En cuanto a repertorio pudimos gozar de clásicos del de Florida como "Down to Whiskey", que fue cantada con una gran ayuda del público en el estribillo, y también presenciamos sus típicas interpretaciones "unplugged" donde se dedica a cantar sin micro y en acústico marcando el compás a golpe de zapato. Si hay algo más bluesy que baje John Lee Hooker y diga lo contrario.



También cayó algún que otro tema de Robert Johnson y, cómo no, unos cuantos del nuevo disco, destacando de este último la grande "Road to Ruin". Entre presentación y presentación de los miembros de la banda (lo hicieron como 3 o 4 veces, ¿realmente necesario tanto?) pudimos apreciar los dotes al bajo de esa bestia americana que llevan tras las cuatro cuerdas. ¡Un armario de persona que bien de lejos podría recordar a Zakk Wylde!
Eric nos recordaba de vez en cuando lo especial que es nuestra ciudad para él, ya que dice que tiene grandes recuerdos en ella. Supongo que es lo que se dice en todos lados, y llamadme iluso, pero aquí sonó de corazón. Pasaron los temas y para el bis se reservaron la ya obligatorio "As the Crow Flies" y una colaboración con Johnny Mcuerdo. ¡No podrían haber acabado mejor!






viernes, 29 de julio de 2011

High Voltage Festival 2011 en Victoria Park, Londres - Domingo 24 de Julio

Segundo día. Tercero si contábamos el día de viaje. Lo importante era que ya no teníamos que estar en Victoria Park a las 11 para recoger las pulseras de entrada, ya que las habíamos cogido el día anterior, y teníamos una hora más para dormir después del increíble concierto de Judas Priest la noche anterior.

Yo creía que ir a Londres y no tomar un desayuno inglés algún día era algo inaceptable, así que bajamos del hotel para comer, cosa de la que después de arrepentiría porque no me sentó muy bien. Al final entre pitos y flautas llegamos media hora más tarde respecto a la apertura de puertas, cosa que fue fenomenal, porque nos saltamos toda la cola inicial y además llegamos a tiempo para hacer un par de compras más y ver a la primera banda, Pallas, en el Prog Stage.
Pallas son de aquellas bandas que hacen buena música, suenan bien en directo, sacan buenos discos pero que llevan desde los 80 en unas eternas medias tintas porque parece que nunca vayan a conseguir ese empujoncito que les falta para llegar a estar entre los grandes. Buen concierto de los escoceses en general, con grandes temas como ese "Monster" coreado por el público bajo un sol achicharrante. Entonces echaba yo de menos un día nublado como el anterior.


Tocaba ir hacia el escenario principal, no sin antes tomar un trago porque aquella calor era insoportable. Después de agenciarnos algo de bebida y sentarnos a la sombra de los árboles del parque (se agradecían mucho) fuimos a ver a otra de las bandas para la que tenía grandes expectaciones, Saint Jude, una banda de hard rock muy joven liderada por una flamante cantante (con la que me hice una foto más tarde) que podría ser la reencarnación de Janis Joplin. Un auténtico diablo a las voces liderando un gran conjunto de rock divertido y ameno del estilo de The Black Crowes. Cayeron temas de su único y magnífico disco "Diary of a Soul Friend", destacando "Soul on Fire", "Little Queen" y "Southern Belles", con la que cerraron su show. Una pena que el bombo estuviese demasiado alto y tapase al resto de la banda (menos la voz), por eso no acabaron de sonar del todo bien, pero pese a todo fue un buen concierto.


Como ya estábamos por allí nos quedamos a esperar la salida de Michael Schenker, que venía presentando su nuevo disco "Temple of Rock", que saldrá en Septiembre y traerá muchas colaboraciones de grandes músicos del hard rock. La banda que traía de base estaba compuesta por Herman Rarebell (miembro clásico de Scorpions) a la batería, Wayne Findlay (Thin Lizzy, Uli Jon Roth) a la guitarra rítmica y teclado, Elliott Rubinson (dueño de la casa de guitarras Dean) al bajo y Michael Voss (Bonfire, Pretty Maids, Stryper) a la voz y guitarra. La banda tocó temas del nuevo disco como "Before the Devil Knows You're Dead" y antiguos clásicos de Schenker como "Into the Arena" y "Armed and Ready", pero además cayeron clásicos de las bandas donde ha estado Michael: Scorpions y UFO, con numerosos artistas invitados en lo que fue una especie de fiesta de reunión musical.



Para comenzar, su hermano y mítico guitarrista de Scorpions, Rudolf Schenker salió a tocar otro tema nuevo, "Hangin' On" y la inmortal "Rock You Like a Hurricane", mientras que el bajista clásico de UFO, Pete Way, interpretó con ellos "Rock Bottom". Apareció Doogie White (Rainbow, Yngwie Malmsteen) para el tema del nuevo disco mencionado anteriormente, y también salió a escena en el gran cierre con "Doctor, Doctor", donde pudimos ver a todos los anteriormente mencionados más Jeff Scott Soto, un total de 9 artistas reconocidos mundialmente (3 cantantes, 3 guitarristas, 2 bajistas y 1 batería) unidos para los allí presentes. Los pelos de punta.



Una vez más regresé al escenario de progressive, no sin antes comprar algo para comer, esta vez para ver a Mostly Autumn, banda de rock sinfónico de los 90 fuertemente influenciada por el prog sinfónico de los 70. Antiguamente estaba liderada por Heather Findlay (Ayreon), pero ahora la frontwoman de la banda es Olivia Sparnenn, una bella cantante británica que quizá no sea tan increíble como Heather, pero cubre su plaza con mucha suficiencia. El show de la banda me gustó bastante, sobretodo destacar el temazo "Evergreen" y el gran final con "Heroes Never Die", una de las mejores canciones de la banda con solo de flauta por parte de Anne-Marie Helder, que para los que no la conozcan también tiene una carrera en solitario como cantautora.


Tocaba coger un buen sitio para uno de los platos fuertes del día, Spock's Beard. Conseguí un buen sitio en primera fila junto a la valla, en el lado de Alan Morse, y sólo faltaba esperar. Precisamente en ese periodo de espera fue cuando me encontré a la banda de Neal Morse, que se sentaron justo delante mío al otro lado de la valla, eso me hizo pensar que probablemente los rumores de reunión eran ciertos...


Ya de por sí el concierto por él solo era singular. Tocaban sin Nick D'Virgilio, sustituido por el gran vocalista de Enchant, Ted Leonard, que hizo un trabajo excepcional. Abrieron con el temazo de su disco homónimo "On a Perfect Day", para seguir con "The Doorway", fuertemente cantada por el público, así como "Emperor's Clothes", gran tema de su último disco "X". Yo me encontraba casi en trance, menudo espectáculo, sobretodo los grandes solos de Ryo al teclado y Alan a la guitarra, pero por si no fuera suficiente nos remataron con la tremenda y legendaria suite "The Light", de 16 minutos, en la que a partir de la fase VII (The Return of the Catfish Man) presenciamos un momento histórico, donde el miembro fundador y antiguo alma mater de la banda, Neal Morse, se subió al escenario para acabar de interpretar ese tema insignia de la primera etapa de la banda. Se quedó en el escenario tras una ovación monstruosa y interpretaron "June", otro clásico de la agrupación, esta vez cantado por el público a fragmentos.


Todo esto había sido grabado en un CD que yo había pre-comprado, así que al acabar el show salí pitando hacia el tenderete de CD's para canjear el vale por la grabación ya en formato digipack y correr para ver Black Country Communion. Pero no fue todo tan rápido, puesto que al llegar a la tienda me encontré con que la mismísima banda estaba llegando, así que no perdí el tiempo y me firmaron el disco, me hice una foto con ellos (lástima que Nick no hubiese podido tocar y que Ryo no estuviese con el resto de la banda después del show) y, entonces sí, corrí como alma que lleva el diablo para ver los últimos temas de BCC.


La sensación que tuve en directo del que actualmente creo que es el mejor súper-grupo fue realmente grata, mucha potencia, carisma y estupenda relación con el público ante todo. Sólo pude escuchar "The Ballad of John Henry" (tema de Bonamassa en solitario) y el mítico "Burn" de Deep Purple, con el que cerraron el concierto, pero después de ver hasta gente llorando de la emoción y la fascinación el público, me di cuenta que había sido para muchos la mejor banda del festival. Pese a todo no me arrepiento de haber llegado tan tarde, de otro modo no habría visto los últimos temas de Spock's con Neal Morse ni me habrían firmado el disco. No se puede tener todo, ya los veré cuando vengan a Barcelona.

De nuevo, otra dura decisión vino a mi en ese momento, muy similar a la del día anterior. ¿Debía ir a ver 30 minutos de Jethro Tull o coger un buen sitio para Dream Theater? Pensando esto me hallaba cuando me di cuenta que ya estaba en quinta fila y aquello se estaba llenando, por lo tanto no había marcha atrás. Una pena porque tenía muchas ganas de ver a los chicos de Ian Anderson, e incluso me lamenté cuando oí que en el bis salió Joe Bonamassa a tocar "Locomotive Breath" con ellos. Una pena, pero una vez más, no se puede tener todo. En lugar de ver a Jethro pude ver a una de mis bandas favoritas de muy cerca y además salí en la pantalla 5 segundos por mi ingenio al levantar mi sudadera del Systematic Chaos mientras tocaban "Forsaken". ¿Quizá estoy adelantado acontecimientos ya?
La intro "Dream is Collapsing" (nunca un título de intro encajó con el nombre de la banda tan bien) de Hans Zimmer sirvió para que Mike Mangini se situase en su nuevo y privilegiado lugar, con su ovación correspondiente, antes de que la banda arrancase con el mítico "Under a Glass Moon".


Prosiguieron con dos temas más modernos y comerciales para meterse en el bolsillo a los oídos menos acostumbrados al metal progresivo ("These Walls" y "Forsaken") y se lanzaron con un aplastante "Endless Sacrifice" de esa bola de metal que es su disco Train of Thought.
Parece que los de Nueva York habían aprendido del concierto de Judas Priest del día anterior y dedicaron su set de 2 horas a tocar una canción de cada álbum, una más de sus dos mejores discos (Images & Words y Scenes from a Memory). Para acabar de integrar a Mangini en la banda pudimos disfrutar de un solo de batería de unos 5 minutos en el que el público cayó rendido a sus pies. Empalmaron con la instrumental "The Ytse Jam" y la power ballad "Peruvian Skies", que hizo cantar a pleno pulmón a todos en su primera parte y saltar con los grandes riffs de la segunda.


Con los últimos fades de "Peruvian Skies", Jordan Rudess comenzó a imitar la intro de "The Great Debate" con su teclado, una pequeña porción del monstruoso concierto que nos brindó el que probablemente sea uno de los mejores teclistas del mundo. La canción prosiguió con normalidad, y fue seguida de un tema del nuevo disco que ya todos conocíamos, "On the Backs of Angels". Tras este adelanto de lo nuevo de la banda volvimos a los primeros años de esta con una "Caught in a Web" recibida con pasión por la mayoría del público, pero es que a partir de ahí se les fue la cosa de las manos.


LaBrie pidió ayuda para comenzar una cadena de canciones que habría acabado con el más pintado, primero con una "Through My Words" cantada totalmente por el respetable (la piel de gallina, os lo aseguro), enlazada con "Fatal Tragedy" y un final de set espectacular con una "The Count of Tuscany" con James pidiéndonos los "I!" y en cuyo final las primeras filas nos fundimos en uno sólo cogiéndonos de los hombros. Una experiencia extrasensorial, no sólo por los 3 temazos en cadena sin descanso, sino por ese emotivo final de la gran suite de 19 minutos de su penúltimo disco, un pedacito de cielo para los que estábamos allí. Asombroso.



Pero, ¿os pensabais que aquello había acabado? Muy equivocados estarían pues a los pocos minutos de retirarse del escenario comenzó a sonar ese mítico inicio de "Learning to Live", ¡con F# incluido! Aprovecho este punto para remarcar el fantástico trabajo de James durante todo el concierto, los tiempos en los que sonaba muy nasal y molesto han acabado, nos brindó un show magnífico, su voz vuelve a estar en plena forma... todo sonríe para Dream Theater hoy en día: un flamante nuevo disco que promete mucho, un batería nuevo que ha renovado la banda y ha enamorado a los fans, una voz maravillosa de vuelta... y Rudess, Myung y Petrucci como siempre fuera de serie. Los tiempos dorados han vuelto para los chicos de Berklee, una vez acaben esta gira de presentación para Mangini se embarcarán con sus nuevos temas, supongo que con los setlists rotando de nuevo y con una afición apasionada de nuevo. Cuento los días para volver a verlos.

Sin duda, el perfecto broche final a un festival de bandera. Ahora toca esperar a ver cómo se presentan las cosas el año que viene. Espero volver...

Lee la crónica del sábado

High Voltage Festival 2011 en Victoria Park, Londres - Sábado 23 de Julio

Aquí empieza el relato de mi aventura una vez más. Dudoso parecía que regresase este año debido a diversos factores que al lector no le interesan, pero, quién me lo iba a decir, acabé volviendo por segundo año consecutivo a ese maravilloso evento que llaman High Voltage Festival. Un evento muy joven, ya que nació el año pasado, pero que ya se ha convertido en uno de los mejores de Europa por su gran calidad de organización y su cartel, de gran calidad a la vez que variado.

De entrada este año podíamos ver una diferencia clara respecto al anterior. Se notaba que habían decidido invertir más en los cabezas de cartel que en una mezcla homogénea como el año pasado. Si bien en 2010 tenías grandes bandas prácticamente desde las 3 de la tarde, este 2011 encontrabas bandas menos conocidas en las horas tempranas, pero la calidad de la cumbre del festival era superior. Esto queda patente al comparar por ejemplo el caché de bandas como Judas Priest, Slash, Jethro Tull o Dream Theater, superior al de las bandas cabeza de cartel del año pasado.


La segunda diferencia notable era la inversión en escenarios. El año pasado todos estaban equilibrados, pero este año el Metal Hammer ha caído en picado. Primero por el tamaño dedicado a éste comparado con la edición anterior, y segundo por las bandas que atendían. Así, el año pasado podías ver a grandes bandas como Down, Black Label Society, Saxon, Opeth, HammerFall o Cathedral, mientras que este año encontrabas a un par de bandas grandes (Neurosis, Electric Wizard, Grand Magus y Sylosis) y el resto eran bandas por lo general menos conocidas y que atraen a menos gente. Por eso el dinero había sido destinado a los otros escenarios, que habían quedado dorados permitiéndose lujos de poner bandas con casi 50 años de carrera a media tarde (Curved Air, Caravan), o incluso abrir con los mismísimos Pallas.
Además, en el apartado de tenderetes y comercio había varias novedades, un festival con cerveza de todo el mundo y un escenario de bluegrass, una carpa de Guiness y hasta una noria.
Dejando temas económicos a parte, vamos al lío. Tras aterrizar en el aeropuerto de Gatwick y que nos intentasen cobrar el doble del precio del tren hasta el centro (no lo consiguieron por la experiencia de uno de nuestros acompañantes, gracias Sergi una vez más), cogimos un par de metros y lo primero que vimos fue la lluvia caer en la salida de la estación. Eso debió ser el karma porque el año pasado no llovió ni un día. Bueno, mejor que lloviese el viernes que los días del festival.
Después de andar bajo la lluvia con las maletas y de equivocarnos de calle (la señalización de calles es pésima) por fin llegamos al hotel y cenamos, a por unas pintas y a la cama, después de todo el tute de transportes desde Barcelona había que descansar para el festival.

Nos levantamos a las 9, dio tiempo para una ducha y un café y salir pitando a Victoria Park (a tan sólo 15 minutos del hotel) para hacer cola para recoger las entradas. Después de que nos diesen las entradas de un tal Isidoro García Trapero de Parla (si nos estás leyendo deja un comentario, abrimos el sobre pero en cuanto vimos que no era el nuestro lo devolvimos, espero que no tuvieses problemas para entrar) y que aclarásemos el malentendido nos dispusimos a hacer cola definitivamente para entrar.

Tras hacer las correspondientes compras nada más entrar para luego no perder tiempo de concierto (camisetas, CD's, parches, aquello era un paraíso) marchamos hacia el Main Stage, donde Michael Monroe iba a dar el show de apertura. Rock divertido por parte del antiguo músico de sesión de los Guns n' Roses (saxo y harmónica) y ex-líder de los finlandeses Hanoi Rocks, de los cuales también cayeron un par de temas, además de canciones de sus discos en solitario (10, que no son pocos). No sería la última vez que lo viéramos, ya que volvió a aparecer más tarde en el concierto de Thin Lizzy tocando el saxo. La pena fue que tocase a la misma hora que los geniales (y también de Finlandia) Von Hertzen Brothers, pero considerando el palo que daba bajar al prog stage nos quedamos con Monroe, que nos hizo pasar un buen rato mientras devorábamos unas salchichas alemanas hechas en una parrilla gigante. Eso era vida.

Tocaba desplazarse por primera vez al Prog Stage, esta vez para presenciar la actuación de Amplifier. Los chicos de Manchester venían presentando su magnífico "The Octopus", del año pasado. El trío venía con la ayuda de Steve Durose de los disueltos Oceansize a la guitarra y las voces de fondo, y dieron un set corto pero efectivo, pese a que no enamoraron al público y en ocasiones se les notaba algo fríos en escena.
No obstante, a mí me gustaron bastante, también cabe decir que los que ya conocíamos su música lo disfrutamos mucho más.


Tras esto fui hacia el escenario principal para presenciar uno de los conciertos que más ganas tenia de ver: Rival Sons, una banda muy joven que si siguen la senda que llevan pueden llegar muy lejos. Nacidos en California, su sonido es lo más parecido a unos Led Zeppelin actuales, ya que mezclan el hard rock setentero con el blues. Por este mismo motivo, y porque venían presentando su flamante nuevo disco "Pressure & Time", la parada en su show era imprescindible para los amantes del rock. Tocaron temas del nuevo disco y de su anterior EP, tales como la misma "Pressure & Time", o el blues "Soul", con las que aprovecharon el poco tiempo que tenían. Me ganaron todavía más, muy grandes.


Después de tal sesión de rock aproveché que la gente se dispersaba para acercarme al escenario y coger un buen sitio para una de las actuaciones del día que más esperaba: la de Queensrÿche. La banda comenzó con el mejor tema de su último y mediocre disco "Dedicated to Chaos" titulada "Get Started". Yo debía ser el único que la cantó, o esa sensación me dio.
Para compensar atacaron con dos temas de álbumes clásicos seguidos, primero "Damaged" de Promised Land y "I Don't Believe in Love" de su magistral Operation: Mindcrime. Aquí comenzaron a haber problemas. La banda sonaba bien, quizá una guitarra demasiado floja, pero el volumen de la voz era mínimo, incluso a los que estábamos en las primeras filas nos fue más fácil escuchar la voz de Geoff Tate a pulmón que por el micrófono. Los problemas se mantuvieron durante su vuelta a sus primeros discos con "NM 156" y "Screaming in Digital", mientras que se empezó a oír un poco más en "Jet City Woman" y "Empire". Pero cuando parecía que el problema se había resuelto ya era la hora de acabar, con una "Eyes of a Stranger" mayormente cantada por el público y la instrumental "Anarchy X" que cerró el show. Una pena porque el sonido se cargó lo que podría haber sido una de las mejores actuaciones del festival.


Intenté darme prisa para poder ver lo máximo posible de Anathema en el Prog Stage, pero sólo alcancé a ver  "Closer" y "Universal", los dos últimos temas. La pena de los solapamientos, pero en estas dos canciones sonaron correctos. Ya que estaba allí aproveché para posicionarme para Neal Morse, show que se acabó convirtiendo en el segundo mejor del día. De por sí yo ya me considero bastante fanático de casi todo lo que ha hecho el bueno de Neal (tanto en solitario como con Transatlantic o Spock's Beard), pero después del conciertazo que presencié me he vuelto mucho más fan suyo.
Venía presentando su nuevo disco "Testimony 2" (firme candidato a disco del año) y su set se basó en interpretar la gran suite que compone el primer CD de este, pese a que tuvo que saltar 3 canciones, una pena, porque la suite dura 78 minutos y sólo disponía de 60. Pese a todo supo a ganarse a todos los allí presentes a base de estribillos pegadizos que todos cantamos juntos ("Mercy Street", "Jayda" o "The Truth Will Set You Free"), una banda impresionante que se lució sobretodo en "Overture no.4" y una cohesión de grupo envidiable. La banda era completísima, no faltaba ni un sólo detalle que apareciera en el disco, todo estaba calculado a la perfección: 8 personas sobre el escenario y todas con una función clave, ya fuesen guitarras, teclados, violines o coros.
Puede que la temática religiosa de sus discos en solitario tire hacia atrás a más de uno, pero para mí es un punto fuerte. Yo soy abiertamente ateo, pero me pone la piel de gallina el espíritu y la fuerza que Neal vuelca sobre su música. Se nota que cree en lo que predica y lo plasma en su música perfectamente. Volviendo al concierto, destacar las armonías vocales en "Time Changer" (increíble) y las emotivas "Jesus' Blood" y "It's For You", así como el juego con el "Red House" de The Doors al inicio de "Nighttime Collectors".

La banda era increíble, y la relación con el público asombrosa, se merendaron a todas las bandas que pasaron por el Prog Stage ese día sin dudarlo un segundo. Por último remarcar el monstruoso fichaje de Neal a la guitarra, el joven Paul Bielatowicz (guitarrista de Carl Palmer) y el bajista Kristoffer Gildenlöw (hermano del frontman de Pain of Salvation, Daniel Gildenlöw y bajista de la banda de 1994 a 2006). Con ambos tuve la oportunidad de hacerme una foto y que me firmaran un autógrafo más tarde, en el concierto de Spock's Beard el domingo. En definitiva, "Testimony 2" es otro brillante ladrillo en la carrera de Neal junto a otras de sus obras maestras como "Sola Scriptura", "?", "One" o el mismo "Testimony 1", con el añadido de que en este disco encontramos a Mike Portnoy a la batería y Randy George al bajo y apariciones estelares como el solo de Steve Morse o la colaboración de los Spock's Beard originales.


En cuanto se acabó la gran actuación de Morse fui corriendo hasta el escenario principal para atender a la actuación de Slash, donde mis compañeros ya llevaban un rato porque se habían quedado a ver Thin Lizzy. Me perdí los dos primeros temas, "Nightrain" y "Been There Lately", pero llegué justo cuando empezaba el trueno de "Rocket Queen". El set incluía canciones de Guns n' Roses, Snakepit, Velvet Revolver y Slash, o lo que es lo mismo, prácticamente temas de toda la carrera musical del mago de la Les Paul.

El genial guitarrista venía escudado por es magnífico Myles Kennedy de Alter Bridge, un auténtico camaleón de las voces: tan pronto podía sonar como Axl Rose para "Sweet Child O Mine" como Ian Astbury para "Ghost", o cómo no, limitarse a cantar con su característica voz en varios de los temas. Simplemente uno de los mejores vocalistas actuales, aunque no todas fueron para él. El bajista también tuvo su momento de gloria cantando "Doctor Alibi", cantada por Lemmy en el disco de estudio y coreada por todo el público.
Apasionante, vibrante, Slash le sacó brillo a cada nota que tocó con sus Gibson en tan sólo una hora, haciendo honor al título de invitado especial del sábado. Pocas veces he estado en un concierto tan divertido, lástima que se acabase tan pronto.


Visto lo visto en Slash (un recinto lleno hasta la saciedad), había dos opciones: ir a ver a Grand Magus (cosa que me habría encantado hacer) o coger algo de cena y rápidamente adquirir un buen sitio para el plato fuerte de la noche, Judas Priest. En cuanto vi que la gente se dispersaba masivamente, unos para ver a la Barclay James Harvest, otros para ver a Grand Magus, decidí agenciarme un bocadillo de bacon y meterme de nuevo entre el público rápidamente. Diría que acerté (aunque fue duro no ver a Grand Magus), porque aquello se fue llenando y llenando, hasta que unas 38.000 personas llenaron el escenario principal (y sus alrededores porque aquello rebosaba gente).


Después del mítico "War Pigs" de Black Sabbath comenzó a sonar aquella intro profética del disco Painkiller titulada "Battle Hymn" y todos nos preparábamos para lo que se nos venía encima. 1, 2,3 y ZAS! "Rapid Fire" en tus narices, vaya un tema para comenzar. Todavía mejor si lo enlazas con "Metal Gods", dos temazos de un disco legendario seguidos. Aquello prometía mucho: Judas Priest son una máquina perfectamente engrasada, probablemente la mejor banda en directo que haya visto nunca. Las dos veces que los he visto (y siempre según tengo entendido) suenan como una auténtica apisonadora, nada de problemas de sonido, todo es simplemente perfecto.
Respecto a la integración del sustituto de KK Downing, Richie Faulkner, no tengo nada que objetar. Toda la precisión del mundo, actitud muy correcta e incluso vestimenta perfecta. Simplemente es uno más. Si cierras los ojos escuchar a los Judas de siempre, e incluso si los abres y estás medianamente lejos da el pego. Y que nadie me venga con la tontería de que sin KK esto no es un show de los Judas porque entonces probablemente no los haya visto en esta gira. Demasiado purista hay por ahí y demasiado criticón.


Dejando esto a parte, cayó un tema de cada disco como era de esperar, menos del British Steel, del que tocaron 4, 2 del Painkiller, 2 del Screaming for Vengeance, 2 del Killing Machine y 2 del Sin After Sin. En definitiva, de sus mejores discos tocaron más de una. Un total de 22 canciones (solo de batería incluido) fue lo que pudimos escuchar aquella mágica noche en Victoria Park, una que ninguno de los asistentes olvidará fácilmente.
Desde la mágica "Diamonds & Rust" hasta "Turbo Lover" y "The Sentinel", pasando por temas más recientes como "Judas Rising" y "Prophecy" acompañados por baladas metálicas y medios tempos como los temazos "Beyond the Realms of Death" y "Blood Red Skies", una "Breaking the Law" cantada desde la primera a la última palabra por un público enloquecido y alguna que otra canción que esta gira es la primera vez que la tocan como es "Never Satisfied". Remarcar el hecho de que hay muchos temas que en directo ganan muchísimo más que en estudio, ya que el sonido actual de la banda supera mil veces al de la grabación de temas añejos como "Starbreaker", "Victim of Changes" o "Heading Out to the Highway", que se ven totalmente remodelados en vivo.


Entre todo esto alcanzamos ese prometido solo de batería de Scott Travis (que se marcó un conciertazo demostrando que es un grandioso baterista) que comenzó jugando con el "Scarified" de Paul Gilbert (son compañeros con Racer X, de ahí el guiño) y acabó, cómo no, siendo la intro rompe-huesos de "Painkiller".
A partir de ahí vinieron los bises, con un exitazo detrás de otro. Primero fue "The Hellion", con el trueno "Electric Eye", para entonces sacar la Harley a escena con "Hell Bent For Leather" y finiquitar el asunto con "You've Got Another Thing Comin'", para que Scott se quedase sólo en el escenario una vez más diciendo que si queríamos la última teníamos que gritar para que saliesen del backstage. Así fue, porque aquello se acabó con "Living After Midnight" con un Halford enfundado en la bandera de Reino Unido.


Por cierto, mencionar que este ha sido el show de Priest con más juegos de láser y fuego que he visto (tanto en directo como en DVD's) y que Rob dijo que el concierto estaba siendo grabado (otra cosa es cuánto tarden en publicarlo). Sin duda era la ocasión ideal: en casa, uno de los conciertos con más público de la gira... Ahora sólo toca esperar a que se edite. Y en aquel preciso instante tocaba volver al hotel, nos esperaba un segundo día agotador...

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