La Guarida del Zorro

viernes, 25 de noviembre de 2011

Opeth + Pain of Salvation en Sala Apolo, Barcelona, 22/11/2011

Ocasión única para los amantes del prog era esta noche singular. No sólo porque podíamos ver juntas a dos de las mejores bandas del metal progresivo de los 90 hasta hoy, sino que también se nos presentaba la ocasión de ver a Opeth en su primera gira sin temas de death metal desde 2004, cuando giraron con su "Damnation".
No me voy a poner a comentar el giro que han vuelto a dar en su último disco "Heritage", ya lo haré en otro momento, pero tan sólo decir que me parece genial que de vez en cuando decidan dar giros a su originalidad y crear cosas distintas como este magnífico disco que mezcla el prog más añejo con el heavy metal, el folk oscuro y las típicas características de la banda pero sin growls... una apuesta atrevida que les ha hecho perder fans por un lado y ganarlos por otro. Lo importante es que ellos estén contentos con lo que hacen y que no se estanquen.

La noche se presentaba algo incierta debido a los incidentes que había habido en el resto de fechas españolas. Pain of Salvation tocando sólo 25 minutos en Bilbao, cierta sala madrileña que vendió hasta un 30% más de las entradas permitidas causando un agobio impresionante en su interior con más de 3 desmayos, quejas por parte de los fans de Pain of Salvation en Madrid porque cuando entraron los últimos de la cola la banda ya estaba tocando la última canción...
Pero nada de eso pasó en Barcelona. Incluso se abrieron las puertas media hora antes de lo previsto por el increíble gentío que aguardaba en la puerta, dándome tiempo a llegar cómodamente a primerísima fila y bastante centrado, mientras a mis oídos llegaba la noticia de que Pain of Salvation tocarían unos cuantos minutos más que en el resto de la gira. Felicidad.


Abrieron con una intro popular sueca, para dar paso a la melodía de "Road Salt Theme" y "Softly She Cries", primer tema de su último disco "Road Salt Two", la segunda parte de los dos discos de prog-rock setentero de la banda. Si algo me sorprendió de los temas de este maravilloso disco (¿acaso tienen alguno malo?) fue la brutalidad y energía con la que sonaban en directo, nada que ver con el estudio. Y es que ya había oído varias veces que esta es una de esas bandas que suena mil veces mejor en directo que en estudio, pero era la primera vez que lo comprobaba yo mismo. Estas bandas son las que realmente valen la pena.
El foco central del concierto estaba en Johan Hallgren, que se mostró tan carismático y cariñoso con el público como siempre y Frederik Hermansson, los dos miembros originales de la banda que la abandonarán tras esta gira. Tan sólo tocaron 45 minutos, pero me alegra saber que vuelven en febrero tocando más de dos horas de repertorio. Espero poder ir.


El set se centró, debido al escaso tiempo en escena, en sus dos últimos discos, pero dejando hueco para un clasicazo de su "The Perfect Element Part I" como es la balada "Ashes", y un momento cumbre inolvidable como era la interpretación de "Diffidentia", de uno de sus mejores discos. Inaudita ocasión, no la habían tocado hasta entonces en la gira con Opeth y eligieron Barcelona para estrenarla, y supongo que les encantó la reacción del público a ese mítico "I will never submit to all the things you said, God!", ya que la han dejado fija en el set en los conciertos posteriores. Bien por los afortunados que la escuchen.
Lo único que eché de menos fue, como siempre, el volumen del maldito micro. La voz de Daniel es demasiado buena como para taparla así como así, pues con ese increíble chorro de potencia se le oía decentemente en primera fila, pero era evidente que aún así el micro estaba demasiado bajo, el de Johan también.





No tuvimos que esperar mucho para que se apagaran las luces y comenzara a sonar la intro de esta gira de Opeth, el "Through Pain to Heaven" de los añejos Popol Vuh, antes de hacer estallar la sala con la demoledora "The Devil's Orchard". Que no sea death metal no significa que no pueda tener potencia.
Precisamente de su nuevo disco pudimos escuchar hasta 5 temas (pese a esto eché de menos algunos temazos del nuevo disco como "The Lines in my Hand", "Famine" o "Marrow of the Earth"), destacando el sentido tributo a Ronnie James Dio con "Slither" y la jazz-proggera-ida-de-olla "Nepenthe", que para mí comenzó siendo el peor tema del disco y poco a poco se va convirtiendo en mi favorito. Esos cambios inesperados, ese groove de teclado y batería contrastando con el resto de la canción... una verdadera joya.


En la primera parte del set también hubo lugar para clásicos que todos queríamos oír, como la mítica "Face of Melinda", del que probablemente sea su mejor disco, "Still Life" del 1999, o hablando de temas más recientes el estupendo single del ante-penúltimo disco de la banda "Porcelain Heart", en la mitad de la cual el señor Martin "Axe" Axenrot nos deleitó con un solo de batería de la más alta calidad, demostrando que no es un batería más del montón, y no sólo eso, sino que además de tocar metal extremo, domina muchos más estilos y que bajo su apariencia metalera hay un músico muy curtido en distintos tipos de música y con gran variedad y selecto gusto tras las baquetas.


Después de esto nos deleitaron con un pequeño set en acústico con guitarras clásicas y sentados en sillas, ya que como dijo Mikael, "somos unos cabrones muy vagos", haciendo gala de su ya típico humor en los conciertos, amenizando el ambiente. Por cierto, un servidor se quedó impresionado de lo delgado que está Akerfeldt hoy en día. Me saltó a la vista nada más subir al escenario, pero más tarde se confirmó la sospecha leyendo por ahí que había perdido hasta 20 kg desde su última visita a la capital catalana. No deja de ser anecdótico claro.
De los temas en acústico que cayeron destacar la orgásmica "The Throat of Winter" (mejor momento del concierto para mí sin duda alguna) con su toque flamenco, que vino al pelo con el apodo que él mismo nos sugirió (Miguelito) y la vieja "Credence", perteneciente a uno de sus primeros discos, concretamente el tercero.


Continuaron con el tercer set, volviendo a las guitarras eléctricas para dar caña con una "A Fair Judgement" sonó de lo más aplastante de la noche, reduciendo el tempo del riff del final a una lentitud insospechada. Hasta parecía funeral doom. Para acabar el set principal, "Hex Omega" hizo de cerrojo impecablemente, mientras que para el bis se guardaron uno de los mejores temas del nuevo disco, "Folklore", cuyo final fue sencillamente legendario. Es una gran canción para cerrar el concierto.
Como valoración global decir que me encantó poder asistir a una de esas situaciones especiales como es una gira sin growls por parte de Mikael y así poder disfrutar de hora y tres cuartos de temas con voces limpias que cuesta oír en las giras habituales (no es que no los toquen, pero a lo mejor tocan uno o dos por concierto). Lo interpreto como un regalo hacia los fans, y un regalo también para Mikael, que estaba recibiendo críticas por no tocar temas de death metal en este tour en cada fecha, y nos agradeció nuestro comportamiento al final de la noche, ya que decía que habíamos sido el público más respetuoso en lo que llevaban con este espectáculo en la carretera.




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